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HISTORIA DE LOS PERFUMES EN MÉXICO

  • Corresponsal de "Al Dia"
  • hace 2 días
  • 3 min de lectura

Los perfumes han sido una parte fundamental de la historia de la humanidad, pero en México, su historia es especialmente rica y vibrante. Desde las antiguas civilizaciones hasta la actualidad, las esencias mexicanas han jugado un papel crucial en la cultura y la economía del país.

La historia de los perfumes en México no comienza con la llegada de los colonizadores europeos, sino con las civilizaciones prehispánicas. Los mexicas, mayas y zapotecos ya usaban una variedad de plantas y flores para crear perfumes y aceites aromáticos que formaban parte de sus rituales religiosos y de bienestar. Ingredientes como el cacao, la vainilla y el copal (una resina aromática) eran valorados por sus propiedades tanto espirituales como curativas.

De tal manera que los antiguos mexicanos utilizaban flores frescas, resinas naturales como el copal y aceites vegetales para perfumar su cuerpo y sus espacios. Las fragancias no solo cumplían una función estética, sino también un profundo significado ritual y espiritual.

Entre los ingredientes aromáticos principales, destacaban el cempasúchil, el yoloxóchitl (flor de corazón) y el plumeria por su gran potencia olfativa; también utilizaban resinas y maderas, empleaban el copal y el liquidámbar para crear sahumerios e impregnar la piel; y desde luego usaban semillas y especias; el cacao y la vainilla para añadir notas dulces y cálidas a sus ungüentos.

Las mujeres usaban de forma cotidiana –entre otras – las guirnaldas, con ellas adornaban sus cabellos y cuellos con arreglos florales frescos durante las fiestas. También hacían aceites corporales, mezclaban grasas animales o vegetales con extractos de flores para humectar y perfumar la piel, y en los baños de vapor, combinaban hierbas aromáticas en el temascal para aromatizar el cuerpo mediante el vapor.

En cuanto al simbolismo y deidades destaca Xochiquétzal que era la diosa del amor, de las flores y de la belleza, relacionada directamente con los aromas exquisitos. Aunado a que en la antigüedad creían los perfumes y los humos aromáticos eran alimento para los dioses y vías para conectar con el plano sagrado.

Ahora bien, el comercio formal de perfumes “modernos” en México comenzó a partir del siglo XIX y principios del siglo XX (aproximadamente a partir de 1900), impulsado por la apertura de boticas y perfumerías especializadas en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Al inicio se importaban lociones y esencias florales de Francia y España que se vendían en boticas tradicionales. Podemos hablar de Siete Machos, que nació en México en 1930 como una de las primeras fragancias económicas y populares del país, una versión popular señala a los hermanos Gutiérrez, a inmigrantes españoles en la Ciudad de México se les reconoce como los creadores de esta fragancia. Otra versión menciona a un químico alemán contratado por ellos. El nombre del perfume proviene de la combinación de esencias de siete flores macho (como heliotropo, clavel, nardo, jazmín, lavanda, chipre y flor de azahar), por lo que se convirtió en el perfume y loción popular más antiguo y representativo fabricado en México.

Asimismo, el Agua de Colonia Sanborns que nació el 1 de julio de 1927 en Aldama, México, creada por los hermanos Sanborn y Añeja Lavanda, es una clásica fragancia tradicional con raíces en la histórica Perfumería Gal de España en 1917, la cual trascendió fronteras para convertirse en un ícono de frescura en los hogares de México, ambas colonias surgieron como alternativas locales ante la escasez de producto extranjero en aquella época.

Es importante tomar en cuenta que el perfume se inventó desde el año 3,500 a. C por los sumerios, pero fueron los egipcios quienes lo llevaron a un mayor desarrollo. Así ha evolucionado hasta nuestros días.


Lic. Heidy Wagner Laclette

Cronista Honoraria de Cadereyta de Montes

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