EL USO DEL MAQUILLAJE EN EL MÉXICO PREHISPÁNICO
- Corresponsal de "Al Dia"
- hace 4 horas
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La piel Mexica era naturalmente morena o color bronce, pero la moda para la complexión femenina era amarilla. Para conseguir este efecto las mejillas eran, o talladas con tierra amarilla o untadas con una crema que contenía axin, una sustancia amarilla cérea obtenida cocinando y aplastado los cuerpos de unos insectos que producen grasa. Los viajeros también usaban el axin para prevenir los labios partidos y para proteger la piel de los efectos del frío.
Es decir, en el México prehispánico, las mujeres de culturas como la mexica y la maya no usaban maquillaje diario para ocultar imperfecciones, sino pigmentos naturales a base de plantas, insectos y minerales para embellecerse, denotar estatus social o participar en ceremonias religiosas. Utilizaban ingredientes como el axin mezclado con tierras amarillas para dar luminosidad a la piel, grana cochinilla para teñir labios y dientes de rojo, y lodo negro para el cabello
Fray Bernardino de Sahagún, uno de los cronistas más importantes de la Nueva España por su riguroso registro de la lengua, historia y cosmovisión de los nahuas entre 1547 y 1577, plasmó una descripción de la clase de maquillaje que usaban las mujeres conscientes de la moda, en particular por las cortesanas quienes eran las compañeras de los guerreros jóvenes:
“Sus caras estaban pintadas con polvo seco y coloreado; las caras estaban coloreadas con amarillo ocre o con betún. Los pies eran untados con ungüentos de copal quemado, incienso y tintura. Algunas usaban el pelo corto, para que su pelo alcanzara su nariz. Era cortado y teñido con barro negro para que dieran importancia a su cabeza; era teñido de índigo, para que su pelo brillara. Los dientes eran manchados con cochinilla; las manos y el cuello eran pintados con diseños”.
También el cronista comparte que los perfumes hechos a base de agua de rosas e incienso eran populares, y la goma de mascar (hecha de chicle natural mezclado con axin y betún) era usado para tener buen aliento.
Como siempre, la apariencia y los modales de la gente joven no eran aprobados por familiares adultos, al respecto existe un escrito enviado de un padre a su hija: “Nunca maquilles tu cara ni la pintes; nunca pintes tus labios de rojo para verte bella. Maquillaje y pintura son cosas que las desvergonzadas mujeres livianas usan. Si quieres que tu esposo te ame, vístete bien, báñate y lava tus ropas”.
Algo que hay que puntualizar es que en la antigüedad algunos hombres también se pintaban la cara y el cuerpo en ocasiones ceremoniales, pero no es seguro si los Mexicas seguían el ejemplo de sus vecinos los Otomíes quienes se cubrían los brazos y el pecho con tatuajes. Sahagún reporta que el quinto mes del año era el tiempo cuando las incisiones eran hechas en el pecho de los niños como una marca de ciudadanía o como identificación tribal.
En cuanto al cuidado del cabello, generalmente las mujeres lo usaban suelto o hasta la cintura, a veces cortado de manera uniforme para embellecerlo. Pero también, en la cultura mexica, solían torcer el pelo con hilos oscuros de algodón y lo subían a la cabeza formando dos pequeños picos o cuernos sobre la frente.
El uso de tintes capilares, no corresponde a la modernidad, esta costumbre también la tenían las antiguas generaciones, solían teñir y decorar el cabello con lodo negro o hierbas naturales para darle brillo, color y presencia. Aunado a que esto tenía un significado espiritual, para los nahuas, la cabeza era el sitio donde residía el tonalli, una fuerza vital o energía espiritual. El cabello funcionaba como una cubierta protectora para evitar que dicha energía se escapara del cuerpo. Las distintas formas de entrelazar el pelo o usar trenzas y listones permitían distinguir si una mujer era soltera, estaba comprometida o casada
Finalmente, los espejos donde comprobaban su arreglo personal antes de salir de casa, estaban hechos con piezas de pirita de hierro (un mineral del grupo de los sulfuros) bruñido o de obsidiana, una clase de vidrio volcánico que era cortado y pulido en discos de hasta 30 centímetros de diámetro. Éstos eran proveídos con marcos de madera y con rizos de cuerda para que pudieran colgarse en la pared.
Lic. Heidy Wagner Loustalot Laclette
Cronista Honoraria de Cadereyta de Montes

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