DESTINOS DE DESCANSO DE LA ÉLITE HISTÓRICA DE MÉXICO.
- Corresponsal de "Al Dia"
- hace 1 día
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Los tlatoanis y la nobleza mexica tenían sitios exclusivos de recreo, caza y descanso espiritual muy similares a unas "vacaciones" modernas. Los principales destinos de descanso de la realeza prehispánica se encontraban en el Bosque de Chapultepec (CDMX), Oaxtepec (Morelos) y Tetzcotzinco (Estado de México).
Diversas fuentes históricas narran la existencia de unos afamados baños de aguas curativas asentados en el Bosque de Chapultepec hacia el siglo XIX, visitados por la elite de la época, gobernantes como Moctezuma mandaron construir palacios, baños tallados en la roca (conocidos como los Baños de Moctezuma) y estanques de agua fresca, además este lugar funcionaba como un jardín botánico, reserva de animales y espacio sagrado de purificación.
También en Oaxtepec, Morelos, Moctezuma mandó diseñar un magnífico jardín botánico y de recreación con plantas medicinales y flores exóticas traídas de todo el imperio, ideal para el descanso en clima cálido.
De igual manera, El Castillo de Chapultepec, sirvió como casa de descanso y residencia presidencial, para figuras como Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz antes de convertirse en museo.
En Tetzcotzinco, Estado de México, el rey poeta Nezahualcóyotl construyó este sitio de descanso en las colinas cercanas a Texcoco. Tenía acueductos, albercas rituales, terrazas de cultivo y una vista hermosa del valle para la reflexión y la poesía.
Por su parte, otros personajes históricos de México buscaban un refugio con buen clima en sitios específicos, por ejemplo, Maximiliano y Carlota, su gran refugio fuera de la corte era el Castillo de Chapultepec, donde disfrutaban caminar por los jardines y adaptar el espacio al estilo europeo, además de realizar excursiones a Cuernavaca (en la Hacienda de San Antonio del Puente o la zona de Temixco) buscando un clima más cálido.
Porfirio Díaz aunque pasaba largas temporadas en la Ciudad de México, gustaba de vacacionar en haciendas del centro del país como la Hacienda de Atequiza en Jalisco o descansar en balnearios y termas tradicionales, durante su exilio vacacionó en Biarritz, en la costa francesa.
Entre 1916 y 1917 a Don Venustiano Carranza le gustaba visitar Tequisquiapan por su clima y sus relajantes aguas termales. Durante la época del Congreso Constituyente, el entonces presidente frecuentaba esta zona que en esa época correspondía a San Juan del Río, y se hospedaba en el Hotel El Relox, donde además tenía una relación de amistad y compadrazgo con su propietario, Ernesto Perrusquía.
También Don Venustiano Carranza era visitante frecuente de La Cañada, en el municipio de El Marqués; durante la Revolución Mexicana, este pueblo funcionó como su sitio de descanso y zona de predilección debido a sus abundantes huertas, manantiales y clima agradable.
Por su parte, Benito Juárez sus "descansos" solían ser forzados por los traslados de la República itinerante, pero cuando residía en el puerto de Veracruz o en Oaxaca, aprovechaba para caminar por el puerto, leer correspondencia y reunirse de manera más relajada con su gabinete.
Es importante recordar que el cadereytense Don Ezequiel Montes Ledesma conocía muy bien los baños termales de Taxhidó, ubicados en la región limítrofe entre Hidalgo y el estado de Querétaro. El jurisconsulto, acudía de manera frecuente a tomar los baños termales a este paradisiaco lugar del semidesierto con la finalidad de convalecer y recuperar su salud, tanto le gustaba, que lo recomendaba a sus familiares y amigos.
En su archivo epistolar (conservado en la Biblioteca Nacional de México), existen cartas de los años 1875 y 1876 donde menciona explícitamente sus planes de ir a Taxhidó, el cuidado de las obras en los diques del lugar a cargo de un constructor llamado Prudenciano, y la gestión de asuntos familiares y de la administración cercana.
Por su parte, Pancho Villa no vacacionaba en el sentido recreativo; sus pausas entre batallas ocurrían en ranchos del norte o en casas de seguridad discretas en la frontera (como en El Paso, Texas), donde pasaba el tiempo afinando estrategias, revisando suministros o descansando brevemente.
Para finalizar es importante puntualizar que el concepto moderno de "vacaciones" no existía para los personajes del México antiguo y decimonónico; ellos cambiaban temporalmente de residencia a haciendas, baños termales o casas en las orillas de las ciudades para cazar, leer, pasear a caballo o atender asuntos personales
Lic. Heidy Wagner Laclette
Cronista Honoraria de Cadereyta de Montes

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